La maquinita de Apizaco

Ícono de una ciudad que ostenta con orgullo sus épocas ferrocarrileras, «La Maquinita» tiene una emotiva historia que te invito a conocer…

Imagen: Miguel Vargas G.

Cuando hicimos el viaje a Xicotepec (Pueblo Mágico), atravesamos el estado de Tlaxcala y una de sus ciudades: Apizaco. De pasadita porque veníamos con el tiempo justo vimos la glorieta donde se encuentra exhibida la «Máquina 212», a quien todos llaman cariñosamente «La Maquinita». Ya de regreso en Puebla me puse a investigar su historia y es la siguiente:

Antes de los años 40, el ferrocarril era  medio de transporte y sustento para miles de familias en muchas ciudades de México. En Apizaco había 3500 trabajadores en torno al ferrocarril: en talleres, departamento de vía, comunicaciones y oficinas  trabajaban especialistas patieros, maquinistas, truqueros, hojalateros, carpinteros, electricistas, pintores, torneros, tapiceros, además de las especialidades como peón de vía, herreros, supervisor, puentes y edificios, albañiles, maestros y hasta mayordomos.

En 1945 surgieron las modernas locomotoras de diésel que paulatinamente fueron reemplazando a las máquinas de vapor  y fue en 1960 cuando  éstas fueron desechadas como chatarra. A petición de los trabajadores, algunas fueron rescatadas y donadas por la empresa Ferrocarriles Nacionales de México, entre ellas «la  212» cuyo destino fue la glorieta de la calle 16 de Septiembre, lugar donde podría «jubilarse» y descansar dignamente además de recordar a quienes pasaran por el lugar la grandeza del ferrocarril de aquellos tiempos.

El 5 de mayo de 1964, fue trasladada en presencia de miles de trabajadores y familias del pueblo que presenciaron el acontecimiento histórico. Se armó una vía provisional para llevarla hasta su última «estación». El recorrido fue muy emotivo, muchos ferrocarrileros, viejos y nuevos lloraron, porque cuando la máquina llegó a su destino final, su caldera ya casi no tenía presión, no funcionaba bien,  tuvieron que alimentarla con mucha leña, pero igualmente no alcanzaba la presión necesaria para mover su cuerpo de acero. Tuvieron que quemarse estopas empapadas de aceite y petróleo para generar el vapor suficiente para mover sus ruedas.

El maquinista jubilado Ismael Brito hacía todo lo posible para llevarla a destino y quiso hacer  sonar el silbato de vapor de la locomotora, pero como ya tenía poco vapor, parecía que la máquina se quejaba, era muy doloroso el sonido que emitía, se estaba despidiendo.

El quejido de la máquina ponía la piel de gallina y una emoción muy fuerte de solidaridad y compañerismo se instaló entre la gente. Era el final de una época.

Cuando todavía estaba al ras del suelo (Imagen: http://ferrocarrilesdemexico.blogspot.mx)

Luego el protagonismo fue para las máquinas de diesel con trenes de pasajeros y el servicio de Apizaco a Tlaxcala. Era un tren moderno, rápido y de excelente servicio en su interior, con motores de alta tecnología Fiat y hasta los finísimos Roll Royce.

Con el correr de las décadas, la mala administración de las redes ferroviarias, el auge del automóvil y la construcción de autopistas llevaron a la suspensión del tren como medio de transporte de pasajeros.

En enero de 2015, se remodeló la glorieta, se instalaron luces y un espejo de agua además de la modernización de las vialidades que allí confluyen.

La historia de «La Maquinita» es la historia de la vida misma, del cambio, de la evolución tecnológica que obliga a los trabajadores a capacitarse, a actualizarse y  muchas veces directamente deja gente sin trabajo.  Actualmente la evolución tecnológica nos tiene viviendo vertiginosamente.


¿Dónde está ubicada “La Maquinita”?

Al recordar ese viaje no puedo dejar de sentir su tinte de «última travesía»… nos acompañó Isi tres días antes de cruzar el arco iris y a varios años de su partida la seguimos recordando y amando como siempre… igual que aquellos hombres que amaron su trabajo y acompañaron en su último recorrido a su querida «Maquinita 212«.





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